Hace más de 60 años, un pionero investigador mostró cómo un pulso de electricidad en el cerebro de un toro de carga podría ser utilizado para detener al animal en su trayectoria. Hoy en día, la neuroestimulación se usa para tratar una variedad de enfermedades humanas, incluyendo la enfermedad de Parkinson, temblor, trastorno obsesivo-compulsivo y síndrome de Tourette. Un neurocirujano de Mayo Clinic y sus colegas creen que una forma de tratamiento llamada estimulación cerebral profunda (ECP), está lista para resolver uno de los mayores desafíos de la salud pública: la adicción a las drogas.