El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que sus homólogos de China y Rusia, Xi JinpingVladímir Putin, contribuyeron a facilitar el acuerdo alcanzado entre Washington y Teherán para poner fin a las tensiones que marcaron los últimos meses en Medio Oriente.

En una entrevista publicada por The New York Times, Trump señaló que ambos líderes desempeñaron un papel relevante en las gestiones diplomáticas que precedieron al entendimiento alcanzado con Irán, mediado además por Pakistán y Catar.

Según diversos reportes internacionales, el memorando de entendimiento contempla medidas como la reapertura del estrecho de Ormuz, la flexibilización de algunas sanciones estadounidenses y el desbloqueo de activos iraníes. La firma oficial del acuerdo está prevista para celebrarse en Ginebra, mientras continúan las negociaciones relacionadas con el programa nuclear iraní.

Trump también destacó la postura de China durante la crisis y calificó a Xi Jinping como un "auténtico caballero", al referirse a la decisión de Pekín de evitar acciones que pudieran incrementar las tensiones en la región.

Por otra parte, el mandatario estadounidense cuestionó la actuación del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al considerar que algunas acciones militares contra Irán estuvieron cerca de complicar el proceso diplomático que finalmente desembocó en el acuerdo.

Durante el conflicto, Rusia mantuvo contactos con las distintas partes involucradas y promovió reiteradamente la desescalada. Moscú incluso propuso colaborar en una posible solución relacionada con el programa nuclear iraní, incluyendo el almacenamiento de reservas de uranio enriquecido en territorio ruso, una iniciativa que fue discutida entre ambas naciones.

Las conversaciones entre Trump y Putin se intensificaron durante los últimos meses. De acuerdo con información divulgada por el Kremlin, ambos líderes sostuvieron varias llamadas telefónicas para abordar la situación en Medio Oriente y las posibilidades de alcanzar una salida negociada.

El acuerdo surge en un contexto de preocupación internacional por la seguridad energética global, especialmente por la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo. Su eventual reapertura es vista como un paso clave para reducir la incertidumbre en los mercados energéticos internacionales.