El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, confirmó que el encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump ha dejado un balance "fructífero", asentado sobre un consenso político que busca, ante todo, devolver la estabilidad estratégica a una relación bilateral históricamente tensa.

Lejos del protocolo rígido, la cita se tradujo en compromisos palpables. El más inmediato: una hoja de ruta para ampliar el comercio bilateral mediante una reducción recíproca de aranceles. Para operativizar este deshielo, ambos gobiernos crearán un consejo comercial y otro de inversión, diseñados específicamente para desatascar las disputas sobre el acceso a los mercados agrícolas.

Taiwan y la geopolítica global: Líneas rojas y diplomacia

Como era de esperarse en la alta diplomacia asiática, el tono se volvió firme al tocar el tema de Taiwan. Wang Yi fue tajante al recordar que este sigue siendo el asunto más sensible de la agenda: "Es un asunto interno de China", subrayó, instando a Washington a respetar el principio de una sola China y a exigir medidas concretas para mantener la paz en el Estrecho.

Sin embargo, el pragmatismo dominó el resto de la agenda internacional, donde Beijing y Washington parecieron buscar más puntos de encuentro que de fricción:

  • Ucrania: Ambos líderes coincidieron en la urgencia de que el conflicto llegue a su fin lo antes posible.

  • Irán y el Estrecho de Ormuz: China presionó por la pronta reapertura del estrecho bajo un esquema de alto el fuego, instando a la Casa Blanca y a Teherán a resolver sus disputas nucleares en la mesa de negociación.

Próxima estación: Washington

Este encuentro no se quedará en una foto del recuerdo. Invitado directamente por Trump, Xi Jinping viajará a Estados Unidos este otoño en una visita de Estado que promete consolidar los mecanismos de diplomacia política y cooperación económica.

El plan, según el canciller chino, es simple pero ambicioso: ampliar la lista de acuerdos y reducir, paso a paso, la lista de problemas. El deshielo también tocará las aulas; ambos mandatarios mostraron su total disposición para reactivar los intercambios estudiantiles y culturales, un puente de diplomacia blanda que busca rebajar la desconfianza mutua desde la raíz.