Detrás de los muros de la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), una jornada de fe, esperanza y acompañamiento espiritual abrió un espacio para la reflexión, el encuentro con Dios y la restauración interior de mujeres privadas de libertad.

Se trató de una nueva edición de «El Alboroto», campaña evangelística impulsada por el ministerio radial Stereo Amor FM 104.9, iniciativa que durante 14 años ha llevado mensajes de fe y esperanza a diferentes centros penitenciarios del país.

La jornada estuvo marcada por momentos de oración, alabanza y reflexión sobre el amor y la paternidad de Dios. A través de la música y la Palabra, las participantes fueron invitadas a reconocer que, aun en medio de circunstancias difíciles, su vida conserva dignidad, propósito y valor delante de Dios.

La alabanza estuvo a cargo de la profeta Cinthia Cerrato, del Ministerio Pasión por las Almas, quien condujo un tiempo de adoración y reflexión. Posteriormente, la pastora Lorena Bertrand, de Stereo Amor, y el apóstol Carlos Cerrato, de Pasión por las Almas, compartieron un mensaje centrado en la sanidad interior, el perdón y la paternidad de Dios.

Uno de los momentos más conmovedores de la jornada se vivió durante el tiempo de ministración. Algunas de las mujeres expresaron sus emociones a través de lágrimas, oración y entrega espiritual, encontrando en ese espacio una oportunidad para dejar atrás sentimientos de rechazo, dolor y soledad, y reafirmar su identidad como hijas de Dios.

Más allá de las circunstancias que hoy enfrentan, el encuentro buscó recordarles que una historia de vida no queda definida únicamente por los errores del pasado. Para los organizadores, cada persona merece la oportunidad de reencontrarse con la esperanza y avanzar hacia una vida transformada.

Una historia sobre identidad y restauración

Como parte de la jornada se realizó además la presentación exclusiva de la película «Él me llama su hija», producción de CanZion Films, cuya historia reforzó el mensaje central del encuentro: el valor, la identidad y el amor incondicional de Dios.

La proyección permitió crear un momento de convivencia y reflexión, en el que las participantes pudieron disfrutar de una experiencia diferente dentro del centro penitenciario.

La actividad también contó con el respaldo de empresas y organizaciones que decidieron convertir su solidaridad en acciones concretas. Metrocinemas aportó palomitas de maíz para acompañar la proyección, mientras que MC Compañía Farmacéutica contribuyó con medicamentos y Sopas Nongshim con productos alimenticios.

Estos aportes representaron una expresión de solidaridad que complementó el propósito espiritual de la campaña: llevar no solamente un mensaje, sino también gestos concretos de amor y acompañamiento.

Fe que se convierte en servicio

Para Ericka Bertrand, directora de Stereo Amor, el propósito de estas jornadas trasciende una actividad puntual y responde a una convicción de servicio.

«Stereo Amor es un ministerio radial que ama las almas y cree firmemente en la transformación de las personas. Por eso ponemos en las manos de Dios todo lo que tenemos para servir y llevar esperanza a quienes más lo necesitan. Creemos que el amor de Dios no conoce fronteras ni muros».

La campaña «El Alboroto» es también una muestra de cómo la colaboración entre iglesias, organizaciones, empresas privadas y personas que aportan de manera desinteresada puede generar espacios de esperanza para comunidades que atraviesan circunstancias complejas.

Los organizadores expresaron su agradecimiento al Ministerio Pasión por las Almas, CanZion Films, Sin Fronteras, Estudios Venser, Metrocinemas, Sopas Nongshim, Alimentos Buena Vida, MC Compañía Farmacéutica, Baleadas Birichiche y Ministerio Casa de Restauración, así como a todas las personas que realizaron donaciones de manera anónima.

Cada colaboración permitió que esta jornada llegara a las mujeres de PNFAS con un mensaje que, para Stereo Amor, constituye el corazón de su misión: recordar que la esperanza puede llegar incluso a los lugares donde muchas veces parece que ya no existe, porque para Dios no hay muro que pueda detener su amor.

La campaña cerró con un llamado a continuar creyendo en la restauración y en las nuevas oportunidades, poniendo cada historia y cada vida en las manos de Dios.

Porque detrás de cada muro hay una historia, un corazón que necesita ser escuchado y una vida que todavía puede encontrar esperanza.