Por primera vez en casi dos décadas, China registra una valoración internacional más favorable que Estados Unidos en una encuesta global del Centro de Investigación Pew, reflejando cambios en la percepción pública sobre la influencia y el liderazgo de ambas potencias.

El estudio, realizado entre más de 42.000 personas en 36 países, revela que la imagen de China ha mejorado en diversos mercados, mientras que la percepción sobre Estados Unidos ha experimentado un retroceso en varias regiones. Entre los países donde se observa este cambio figuran algunos aliados tradicionales de Washington, como Canadá, Australia, Francia y Alemania.

De acuerdo con los datos comparables desde 2023, cerca de la mitad de los encuestados expresó una opinión positiva sobre China, mientras que Estados Unidos obtuvo una valoración favorable menor. Este resultado representa una variación frente a años anteriores, cuando la percepción internacional favorecía ampliamente a Washington.

El informe señala que factores políticos, económicos y diplomáticos han influido en la evolución de estas opiniones. La política exterior estadounidense, las tensiones comerciales y los cambios en sus alianzas internacionales han generado nuevas percepciones, mientras que China ha buscado fortalecer su imagen como actor relevante en la estabilidad y cooperación global.

Sin embargo, Estados Unidos mantiene una ventaja en aspectos relacionados con la valoración de las libertades individuales, donde continúa siendo mejor percibido que China, aunque la diferencia se ha reducido.

La encuesta también muestra que las opiniones varían según la región. En algunos países de Asia-Pacífico y Medio Oriente, China obtiene una valoración superior, mientras que naciones como India, Japón, Filipinas, Corea del Sur, Israel y Polonia mantienen una percepción más favorable hacia Estados Unidos.

En América Latina, el panorama continúa dividido, con opiniones mixtas sobre cuál de las dos potencias representa un socio más confiable.

Los resultados reflejan un escenario internacional en transformación, donde la competencia entre Estados Unidos y China no solo se mide en términos económicos y tecnológicos, sino también en la percepción y confianza que generan entre las sociedades del mundo.