En las aulas, en Virginia, Estados Unidos, la docente hondureña Lily Ustariz-Navarro se ha convertido en un referente de éxito dentro del Programa Participate Learning. Hace dos años que Lily, una profesional comprometida, esposa y madre de tres hijos, decidió dar un giro a su carrera y aceptar el desafío de enseñar en tierras estadounidenses.
Originaria de Puerto Cortés, Honduras, Lily Ustariz nació en San Pedro Sula y pasó su infancia en la pintoresca localidad costera de Puerto Cortés. Su historia es solo una entre los aproximadamente 50 docentes hondureños que actualmente forman parte de este innovador programa educativo.
Participate Learning, respaldado por el Departamento de Estado de EE. UU., ofrece a educadores hondureños una oportunidad única. No solo brinda la posibilidad de impartir clases en Norteamérica, sino que también permite completar una maestría en educación durante su participación en el programa.
La experiencia de Miss Lily Ustariz es un testimonio inspirador de cómo los educadores pueden crecer profesionalmente y contribuir al sistema educativo de otro país. En su segundo año enseñando en Bel Air Elementary School, Lily destaca la riqueza cultural y la diversidad de aprendizaje que ha experimentado junto con sus estudiantes.

"Es un honor formar parte de Participate Learning, donde no solo enseñamos, sino que también aprendemos cada día. La oportunidad de completar una maestría mientras enseño me ha permitido crecer como educadora y contribuir de manera significativa a la educación en Estados Unidos", comparte entusiasmada Miss Lily Ustariz.
Para aquellos educadores hondureños interesados en unirse a este estimulante programa, el proceso de aplicación es accesible a través de https://www.participatelearning.com/teach-in-the-usa/. Participate Learning continúa demostrando su compromiso con el desarrollo profesional de los educadores, abriendo puertas a nuevas oportunidades y fomentando la excelencia en la enseñanza.
La historia de Lily Ustariz es un recordatorio de cómo la pasión por la enseñanza y la disposición para aceptar desafíos pueden conducir a experiencias educativas enriquecedoras y a un crecimiento personal y profesional inigualable.
