José Francisco Tabora cuando estaba joven y tenía sus dos pies era un excelente panadero, con ello educó a sus dos hijas, sin embargo, a sus 50 años le diagnosticaron Diabetes, una enfermedad silenciosa que si no se cuida puede terminar con la amputación de sus miembros inferiores.
A don José a sus 65 años le amputaron el pie izquierdo, con la ayuda de dos muletas se moviliza en su pequeño cuarto que alquila en la colonia anexo Los leones, allí vive solo ya que sus hijas residen fuera del hogar.
“Mi hija me visita y me trae comida, otras veces tengo que hacerlo yo mismo, la verdad vivo de lo que cae día a día. No tengo un empleo ni un ingreso fijo” compartió su historia don José narrando lo difícil que ha sido perder un miembro de su cuerpo producto de una enfermedad crónica.
Loto y su equipo de voluntarios irrumpió la soledad de don José, llevándole esperanza y alegría con una visita inesperada.
“Cuando nos enteramos de la situación de don José, no dudamos en apoyarlo porque sabemos que esta donación vendrá a mejorar su condición de vida. Con nuestro programa de Responsabilidad Social Empresarial continuaremos beneficiando a más hondureños que comparten historias similares a esta”, expresó Carlota Figueroa, Gerente de Responsabilidad Social Empresarial de Loto.
