Los gobiernos de Honduras y Estados Unidos expresaron su preocupación por una caravana de más de 2.500 hondureños que marcha hacia territorio estadounidense, huyendo de la pobreza y la violencia, que crece cada día que avanza.

Familias completas, mujeres con bebés en brazos, niños, jóvenes y adultos iniciaron el sábado la marcha desde San Pedro Sula, el mismo día que el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, llamara a Centroamérica a detener la migración en masa.

La embajada de Estados Unidos en Honduras dijo que estaba seriamente preocupada por el grupo, que emprendió el viaje con “falsas promesas” de poder ingresar a su país.

Haciendo eco a las declaraciones de Washington, la Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras dijo que lamentaba la movilización de ciudadanos bajo la falsa promesa de obtener un visado en la frontera mexicana para seguir su ruta hacia Estados Unidos.

La cancillería de México a su vez emitió una declaración el sábado recordando a los ciudadanos extranjeros que no otorga visas en sus fronteras ni expide permisos de tránsito por su territorio para ingresar a un país vecino.

Bartolo Fuentes, a quien medios locales han señalado como uno de los organizadores de la marcha, dijo que “no se le está ofreciendo o asegurando nada a las personas, básicamente se adhieren por su pobreza y la violencia de que son víctimas”.

Fuentes, exdiputado del Partido Libertad y Refundación (Libre), dijo que a lo largo del camino se han incorporado otras personas y estimó que el grupo alcanzaría unas 2.500 o 3.000.

Honduras, Guatemala y El Salvador impulsan con el apoyo de Estados Unidos un Plan de Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de América Central, dirigido a impulsar el desarrollo y seguridad para desalentar la inmigración.

Miles de personas migran hacia Estados Unidos desde estas tres naciones golpeadas por la violencia de pandillas y cárteles del narcotráfico y la pobreza acentuada por el insuficiente crecimiento económico y la corrupción.