La falta de oportunidades para los jóvenes menores de edad en Honduras está provocando que comiencen a ser parte del tráfico ilícito en el país, como una forma para agenciarse dinero y subsistir.

Las personas que se dedican al contrabando de productos son parte de estructuras criminales que a su vez, realizan otro tipo de delitos como robo, lavado de dinero o cobro de extorsión.

“La base de poder de las maras y pandillas que operan en el triángulo norte es territorial”, explicó el director regional de Crime Stoppers Internacional para el Caribe, Bermudas y América Latina, Alejo Ocampo.

“Muchas veces donde los Estados tienen poca presencia en el territorio ellos (las maras) controlan el lugar, las rutas, los accesos, lo que se vende y no se vende”, comentó Ocampo.

“Las estructuras transnacionales encuentran en el triángulo norte un terreno bueno para hacer su trabajo. Encuentran pandillas y maras, que son de alguna forma los brazos logísticos de estas estructuras transnacionales”, dijo.

Crime Stoppers Internacional (CSI), es una organización global, sin fines de lucro, que trabaja con autoridades nacionales, medios de comunicación y todos los sectores, públicos y privados, para promover y facilitar la participación ciudadana en temas de seguridad pública de los países.

Cabe destacar, que el comercio ilícito está vinculado a la defraudación aduanera, el cierre de empresas, la salud pública de los países y el crimen organizado, que en los últimos años, ha incorporado a miles de jóvenes a sus filas para ser utilizados en este tipo de delitos.

Los delincuentes que comercian y se benefician del tráfico ilícito no diferencian a los consumidores de ninguna manera y mucho menos la edad de estos. El ambiente de irregularidad, contrabando y evasión tampoco genera empleos legales y bien remunerados en el país, solo multiplica la pobreza. Además, el contrabandista no provee condiciones favorables de trabajo, por el contrario.

En búsqueda de solución

El director regional de CSI, Alejo Ocampo, fue claro en manifestar que “hay que atacar la forma del delito en cada una de las jurisdicciones”.

Agregando además que se debe “entender la organización y no atacar solo a un integrante de esta estructura porque si no se renueva, se arresta gente, pero hay otro grupo que está esperando para entrar en el vacío que quedó”.

A medida que el contrabando crece en el país, nutre a las organizaciones criminales de adeptos, generando un impacto negativo en la sociedad, destruyendo el futuro del país con la incorporación de miles de jóvenes hondureños.

El contrabando, introducción ilegal al país, y marcas falsificadas que se comercian en Honduras son parte del comercio ilícito. Según el Foro Económico Mundial, colectivamente, el valor del comercio ilícito y las actividades delictivas transnacionales se estiman entre un 8% y 15% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el crimen organizado transnacional es un negocio de US$ 870 millones al año. En Honduras, las penas por cometer este tipo de delitos pueden ir en ascenso dependiendo de los montos que se presenten y el perjuicio que puede ocasionar al Estado, las penas pueden ir desde los 3 hasta los 12 años de reclusión.