La tradición del té de jazmín se ha consolidado en Fuzhou como una estrategia de desarrollo rural basada en la integración de la producción agrícola, el turismo cultural y la preservación del patrimonio local.

La aldea de Liangcuo y el pueblo de Chengmen, en el distrito de Cangshan, formaron parte del recorrido del Seminario para el Fortalecimiento de las Capacidades de la Mujer en los Países de América Latina, donde delegadas de la región conocieron experiencias de desarrollo sostenible impulsadas por la industria del té.

Reconocida como la cuna del té de jazmín, Fuzhou ha modernizado esta actividad tradicional para generar empleo, fomentar el emprendimiento local y dinamizar la economía de las comunidades vinculadas a su cadena productiva.

Además de su relevancia económica, el té de jazmín representa un importante patrimonio cultural para la ciudad, cuya experiencia es considerada un referente de cómo las tradiciones locales pueden convertirse en herramientas de crecimiento y revitalización territorial.

La visita permitió a las participantes conocer de primera mano un modelo que combina cultura, innovación y desarrollo económico a partir de uno de los productos más emblemáticos de China.