Dr. Henry Andino Velásquez

La pandemia de la covid-19 ha puesto en evidencia la fragilidad de los sistemas sanitarios a nivel mundial, y en el caso de Honduras, la situación es especialmente preocupante.

La realidad del sector sanitario deja mucho que desear, ya que cada vez se atiende más tarde y con fármacos y máquinas cada vez más antiguas. La gestión sanitaria en Honduras ha sido un tema de preocupación durante muchos años debido a la falta de recursos y la falta de inversión en el sector.

Uno de los principales desafíos es la falta de presupuesto para el sector sanitario. Según el Banco Mundial, Honduras gasta solo el 6,5% de su PIB en salud, lo que está por debajo del promedio de América Latina y el Caribe. Esta falta de inversión se traduce en una falta de recursos para comprar equipos médicos modernos y para contratar a más personal médico y enfermeras. Además, el sistema sanitario hondureño se enfrenta a muchos otros desafíos, como la falta de coordinación entre los diferentes niveles de atención médica, la falta de información sobre los pacientes y la falta de capacitación del personal médico y enfermeras.

Existen muchas herramientas para medir el estado real de salud de un sistema sanitario, pero hay tres que gozan de una fiabilidad máxima para proceder al diagnóstico: las listas de espera, la demora en la incorporación de medicamentos realmente innovadores y la cantidad adeudada a los proveedores no farmacológicos.

Las listas de espera es uno de los indicadores más importantes para evaluar la eficiencia de un sistema de salud. En el caso de Honduras, el récord histórico de pacientes en espera de una operación es de 79.521, lo que refleja la incapacidad manifiesta del sistema para hacer frente a una demanda creciente de enfermos cada vez más envejecidos. La falta de recursos y de personal médico capacitado son algunas de las causas que explican esta situación.

La demora en la incorporación de medicamentos realmente innovadores es otro de los indicadores que refleja la situación crítica del sector sanitario en Honduras. Si antes el país tardaba 517 días en incorporar los nuevos fármacos para administrárselos a los pacientes, hoy el tiempo medio ronda los 1,229 días, según los datos de la industria farmacéutica nacional. Esto muestra que los servicios de salud carecen de presupuestos suficientes y optan por retrasar al máximo la llegada de productos caros, aunque resulten beneficiosos para los afectados. Es importante señalar que la incorporación de medicamentos innovadores es fundamental para mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir la mortalidad en enfermedades crónicas.

Otro desafío importante es la falta de acceso a atención médica en las zonas rurales y remotas de Honduras. A menudo, las personas que viven en estas áreas tienen dificultades para acceder a servicios médicos básicos debido a la falta de centros de salud y hospitales. Además, muchos de estos lugares carecen de personal médico y enfermeras capacitados para brindar atención médica adecuada.

La corrupción también ha sido un problema importante en el sector sanitario hondureño. Los informes sugieren que la corrupción ha impedido que los fondos destinados al sector lleguen a donde se necesitan y ha resultado en una falta de inversión en infraestructura y personal médico. Además, la corrupción ha afectado la calidad de los servicios médicos y ha llevado a la falta de confianza en el sector por parte de la población.

Por último, la cantidad adeudada a los proveedores no farmacológicos, que son aquellos que fabrican productos y tecnología sanitaria, es otro de los indicadores que evidencian la situación crítica del sistema sanitario en Honduras. El sector salud acumula facturas con los fabricantes por un importe de 330 millones de dólares, y la tendencia es creciente. Esto demuestra una incapacidad financiera no sólo para prestar la asistencia sanitaria en tiempo y forma, sino también para cumplir con las obligaciones económicas adquiridas con los proveedores.

Para abordar estos desafíos, es necesario tomar medidas urgentes para mejorar la gestión sanitaria en Honduras. Esto incluye aumentar el presupuesto destinado al sector, mejorar la infraestructura médica y contratar a más personal médico y enfermeras capacitadas. Además, es necesario mejorar la coordinación entre los diferentes niveles de atención médica y garantizar que los pacientes tengan acceso a información precisa y actualizada sobre su salud. También es importante abordar la corrupción en el sector y garantizar que los fondos destinados a la atención médica lleguen a donde se necesitan realmente.

En conclusión, la gestión sanitaria en Honduras enfrenta muchos desafíos, incluida la falta de presupuesto, el acceso limitado a servicios médicos en áreas rurales y remotas, la corrupción y otros desafíos relacionados con la coordinación y capacitación del personal médico. Es crucial que se tomen medidas para mejorar la situación actual y garantizar que todos los ciudadanos de Honduras tengan acceso a servicios de salud de calidad.