Una alimentación equilibrada es fundamental en todas las etapas de la vida para mantenerse sano, y durante la infancia, no iba a ser menos. Crear hábitos saludables en la dieta de los más pequeños es uno de los objetivos principales para muchas de las familias hondureñas. 

La alimentación durante la infancia es clave para asegurar una salud robusta en la adultez. En otras palabras, nuestros hijos serán de adultos de lo que comen hoy. Por eso es tan importante que adquieran una buena alimentación que incluya proteínas, carbohidratos, grasas buenas, agua, vitaminas y minerales. 

Apostar por alimentos ricos en micronutrientes, como la yema de huevo, es fundamental para el correcto desarrollo de nuestros hijos. 100 gramos de huevo entero (con yema y clara) aporta 9.8 mg de yodo, un mineral tan importante desde el embarazo y la lactancia. 

Otras razones para incluir huevos en tus comidas, es que incluyen proteínas de gran calidad, disminuye el colesterol malo, tiene un poder saciante y sus vitaminas del grupo B ayudan a crear energía extra. 

Podemos incluirlos en una gran variedad de recetas, desde panqueques para el desayuno, acompañantes para tus ensaladas o almuerzos, o unos ricos huevos revueltos a la hora de la cena. 

En cuanto al pollo; la proteína grasa crea, repara y mantiene los tejidos corporales. Contiene vitaminas de tipo B, especialmente ácido fólico y vitamina B3 o niacina. Esta última es beneficiosa para el buen funcionamiento del cerebro, la circulación sanguínea, la formación de colágeno y la función hepática. 

La Doctora en Nutrición Clínica infantil, Mayra García, nos menciona que una de las grandes ventajas del pollo para la nutrición infantil es que su aporte es muy es similar al de las carnes rojas, pero contiene pocas grasas y calorías. Por cada 100 gramos de pollo, se calculan 125 calorías (sin piel). 

Sus características lo convierten en un buen alimento, además de ser económico y versátil a la hora de cocinarlo. 

 

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